Dorelan

Sueño y cuerpo humano

Posturas del sueño: posición fetal, supina, prona

Nuestro estilo de vida se refleja también en las posturas que adoptamos durante el sueño. Avanzados estudios psiquiátricos han subrayado las características psicológicas de las personas según la postura que asumen durante el sueño la cual influye de manera significativa en la actitud postural general y en nuestra energía y salud cuando nos despertamos.

Controlar nuestra postura noctura no es fácil y a veces es casi imposible porque durante la noche no estamos “alerta” y no podemos corregir los defectos posturales. Todos tenemos nuestra postura nocturna preferida y la adoptamos en las fases del sueño más profundas durante las cuales expresamos claramente nuestra actitud emotiva y física con respecto del ambiente que nos rodea.

Las posiciones del sueño varian desde la clásica posición fetal que evoca la infancia hasta la posición de lado con los brazos a lo largo de los costados o con los brazos hacia fuera, la posición supina y la menos aconsejada, la posición prona, la típica posición cara abajo que causa problemas respiratorios y dolores cervicales o dolor de cabeza cuando nos levantamos.

¿Qué podemos hacer para adoptar una postura correcta cuando no podemos controlar activamente nuestras actitudes posturales?

Aunque la posición nocturna es un espejo de lo que hemos vivido y de nuestro aspecto emotivo, podemos ayudarnos eligiendo  colchones y almohadas de calidad, ni demasiado suaves ni demasiado rígidos, aptos para nuestros problemas físicos y defectos posturales.

La almohada perfecta tiene que garantizar la justa lordosis cervical y el correcto sostén sin presiones inútiles que dañen la columna vertebral y el tracto cervical en particular.

Por eso y mucho más los colchones y las almohadas de Dorelan han sido concebidos con zonas diferenciadas estudiadas para modular el tipo de sostén según las partes del cuerpo interesadas y según las necesidades de salud y bienestar de los clientes.

Hay que elegir el colchón y la almohada según los hábitos correctos e incorrectos que adoptamos durante la noche y según las posibles patologías que interesan nuestro sistema músculo esquelétrico.

En segundo lugar, no es aconsejable dormir menos de 6-7 horas por noche para acumular la concentración y las energias que nos sirven durante el día.

En este caso, el buen descanso perseguido por Dorelan y sus clientes atentos a la salud es sinónimo de equilibrio, concentración, espíritu activo y de la irrenunciable sensación de ligereza que se siente después de un sueño profundo.